“Me pegó, me robó. ¿Mira cómo me maltrató e hirió, por eso lo odio y aborrezco”
“No piensa igual que yo, ofendió a mi familia, a mi país, no tiene perdón”.
“Es un ser abominable, es una rata, es un maldito, ¿cómo se atreve a pensar y actuar así?”
Sigue con esos pensamientos y nunca dejarás de odiar, de sentir que eres mejor que lo demás y que tu verdad es la única verdad.
Intenta abandonar esos pensamientos y veras… como cesa el odio, el sufrimiento y la necesidad de JUZGAR”
Dammapada
Quiero compartir esta breve reflexión, como forma de introducirme en el tema que me interesa compartir hoy contigo: La compasión.
Desde la perspectiva budista, la compasión es un concepto que podemos asimilar al de amor al prójimo, con la única diferencia que en el caso budista el prójimo incluye también a todos los seres “sintientes” (que sienten) como animales superiores e incluso insectos.
Cuando la compasión se experimenta como una construcción mental, se llama lástima y no tiene nada que ver con la compasión. La lástima es una actividad separatista, dual, que crea división (yo estoy bien, el otro es un pobre diablo que debe ser ayudado).
La compasión es una energía cardíaca, se siente en el corazón, y esa sensación acerca, es sensiblemente atrayente, magnética. El otro sufre y yo sensiblemente, experimento su dolor en mi corazón, me acerco a él, me siento uno con él, sin juzgarlo, sin menospreciarlo, independientemente que la causa de su dolor sea algo autogenerado. Eso es compasión.
En términos energéticos lo que ocurre es que, si el otro atraviesa una dificultad, y su energía se encuentra negativizada, al yo compartir con él mi corazón y mi energía, si yo ya he pasado antes por una situación parecida y la he resuelto favorablemente, en mi corazón, energéticamente hablando, en mi energía hay una forma de antídoto para su dolor; entonces lo comparto con él. Para eso, debo abrir mi corazón al otro, transformado su negatividad en una energía positiva, trasmutada en amor y felicidad. Eso es compasión.
Para permitir aflorar la compasión y la naturaleza buena que todo ser humano lleva adentro, la ciencia está descubriendo los beneficios de la meditación. Aprender a meditar puede ayudarnos a convivir con una mente más clara y aprender a lidiar las emociones negativas y fomentar las emociones positivas.
Hay una preocupación seria por parte de las neurociencias y el budismo, para que las personas alcancen más equilibrio emocional, mayor tolerancia y en últimas, aprendamos a ser más felices.
A eso haré referencia próximamente… por ahora te dejo el mantra de la compasión … OM MANI PEGME HUNG
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